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domingo, 14 de julio de 2013

TOMANDO LA CARGA DEL SEÑOR



El Libro de Nehemías ofrece un cuadro
vivo de lo que sucede cuando La Iglesia
está en tiempos de ruinas y apostasía


Cuando Nehemías y 43,000 patriotas judíos regresaron a Jerusalén, encontraron la ciudad en ruina total. Los muros estaban derribados y las puertas estaban removidas, así que los habitantes no tenían protección de sus enemigos. Y todo un desfile de antagonistas estaban robando la ciudad como les placía: Sanballat, Amonitas, criminales, y ladrones.

A estos enemigos se les había otorgado dominio total por la condición descarriada de Israel y su desobediencia a la palabra de Dios. Nehemías escribió, ...por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestras bestias, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia. (Neh. 9:37).

Aquí Jerusalén es un tipo de la iglesia de Jesucristo en la actualidad. Como los israelitas, muchos cristianos están bajo el dominio total del pecado. Y la iniquidad en la casa de Dios ha traído angustia y atadura, esparciendo veneno por todo el cuerpo de Cristo.

¿Cómo pasó esto? Los muros de la verdad fueron derribados-aquellas barreras protectoras que fueron levantadas cuando los creyentes confiaban en la Palabra de Dios. Por nuestro pecado y compromiso, esas puertas protectoras están cayendo, dejando a multitudes de cristianos expuestos al poder de Satanás.

Sin embargo Nehemías representa el plan de restauración de Dios. Este hombre sabía que para que cualquier avivamiento verdadero tomara lugar, tenía que haber una pared protectora de verdad alrededor del pueblo de Dios.
Así que, ¿entró Nehemías por la ciudad sin muros clamando por un avivamiento de manifestaciones sobrenaturales? No. La única manifestación que fue vista al regreso de Nehemías fueron hombres y mujeres con picos y palas en sus manos. Estaban rehaciendo los muros de la ciudad y restaurando sus puertas. Y Nehemías lo dirigía todo.

Esta obra de restauración comenzó en el momento en que Nehemías tomó la carga del Señor por la ruina en Su casa. Cuando Nehemías vio la aflicción y el reproche que el pueblo de Dios sufría, cayó de rodillas llorando, ...el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. (Neh. 1:3).

¿Qué hizo Nehemías después? Ayunó y oró noche y día, confesando los pecados de Israel. Y fue que, como yo oí estas palabras, senteme y lloré, y enluteme por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. (verso 4).

Este es el principio de un verdadero avivamiento-cuando la consagrada compañía Nehemías toma la carga del Señor por una iglesia atrapada en pecado. Esta consagrada compañía ayuna y ora, suplicándole a Dios que edifique los muros y puertas que protegen a su pueblo de todo enemigo. 

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