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martes, 31 de enero de 2012

CERTEZA COMPLETA DE LA FE


¡Usted puede pararse ante todo el cielo y la tierra en
la certeza completa de la Fe!


Ahora usted puede decir, "aún no la he alcanzado -- mi carne resiste todavía el Espíritu -- pero soy redimido por la Sangre de mi Salvador. ¡Cantaré y gritaré alabanzas a mi Dios!" 

Yo le pregunto --¿Suena esto cómo lo que usted ora cada mañana? Probablemente no. Muy probable, comienza su día buscando formas de cómo seguir esforzándose. Usted aceptará algo insatisfactorio, con resignación, prometiéndole a Dios que nunca volverá a sus viejos caminos otra vez. 

Cuándo ocasionalmente gana una victoria, usted se siente bien. Y dice, "¡Yo lo hice!" Sabia que si ponía mi mente y mi corazón en esta cuestión, yo obtendría la victoria." Tenemos la tendencia a sentirnos tan orgullosos acerca de lo que hemos logrado, que andamos por ahí juzgando a otros que no son victoriosos. 

Con los años he aprendido que parte de los cristianos más viciosos y críticos son aquellos que han ganado victorias que proclamaron por sí mismos las cuales eran en verdad sólo victorias parciales. Esas personas pensaron que habían vencido -- pero la verdad es que ellos solamente suprimieron sus hábitos de pecados. Esos hábitos fueron enterrados muy al fondo -- y luego salen aún con más fuerza.

¡Cuándo yo era más niño espiritual, cuando necesitaba una victoria sobre algo me convencía a mí mismo, "Haré esto aunque me muera" -- ¡Y casi me moría! Pasaba un mes, "Esos pensamientos de desanimo se han ido. ¡Soy libre!" Pero siempre resultaba ser únicamente, una victoria parcial. 

Ahí es cuándo el desánimo llegaba. Lloraba, "Oh, Dios, yo te he rogado que me libertes, pero no lo has hecho. ¡Estas cosas siguen en mí!". Y lo culpaba a Dios. 

El hecho era que yo estaba ocupado, esforzándome en la carne tratando de ser justo, que perdía mi comprensión de la verdadera justificación. ¡Y eso es, la única justificación que el Padre acepta es la de Su Hijo, Jesucristo! Sólo un hombre se presenta justo ante Dios -- y es Jesús. Y cuando nosotros nos paramos ante el Padre, él nos acepta sólo por Cristo -- por su justificación y la victoria. 

¿Entonces, qué debo hacer, preguntará usted? Primero, no escuche las mentiras del diablo. ¡Y segundo, levántese en sus pies espirituales -- y comience a darle alabanza al Señor! Diga, "Por mi fe en la Sangre de Jesús, yo recibo la justificación de Cristo. ¡él me ha hecho justo, calificado, para alabar y servir a mi Señor!" 

"En quien tenemos redención por Su Sangre, aún el perdón de pecados" (verso14). 

La redención significa simplemente, "ser libres." Hemos sido puestos en libertad por la preciosa Sangre de Jesús. ¡Y tenemos el derecho de pararnos contra toda acusación y decir, "yo no creo eso, diablo! Tu me has acusado por última vez. Mi Biblia dice que soy redimido porque creo en lo qué Jesús hizo por mí en la cruz. ¡Yo confieso mis pecados a él, y yo soy redimido -- comprado, libre!" 

¿Luego el enemigo viene a usted y le susurra, "¿Qué de ese pecado que consentías apenas ayer? ¡Eres culpable!" 

Usted puede contestar, "No -- he pedido ya perdón por eso. Y le he pedido a Dios que ponga un aborrecimiento en mí para mantenerme de hacerlo otra vez. ¡Todo esta bajo la Sangre!"
¡ "Pero usted es tentado todavía!" 
"Es cierto. Pero mi Jesús ha hecho un camino de escape para mí. Su palabra dice que seré capaz de soportar la tentación. él me librará, porque él prometió hacerlo."
¡ "Pero Dios tiene todavía algo contra ti! Hay cosas que no han sido puestas en orden aún en tu vida."
Cuándo el acusador traiga a la memoria "cosas que no han sido puestas en orden" -- alguna guerra que aun brama dentro de usted -- puede contestar con este pasaje: 

"Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él". (Versos 21-22). 

Usted puede decir, "Aún cuando fui enajenado en mi mente por obras malas y atroces... aun cuando estaba en los hoyos de la lujuria. ... aun cuando era uno de los peores enemigos de Dios, la Biblia dice él me amó. él me buscó y me reconcilió para él. 

"Ahora, él me ha sacado del reino de oscuridad a Su reino de luz. él me ha hecho estar en paz con él. Por tanto, ¿Cuánto más me ama él ahora que estoy reconciliado, aún cuando lucho? ¡él me ama!" 

¡Hay una cosa que constantemente nos roba nuestro gozo y paz con Dios: es nuestro esfuerzo interminable de agradarle en nuestra carne! Tratamos por siempre de agradarle al Señor en nuestro poder humano -- pero nunca será suficiente. Cualquier victoria será corta en vida, y la próxima vez que seamos tentados, caeremos aún más bajo. 

La Biblia llama nuestra fuerza de esfuerzos "tratar de establecer nuestra propia justificación":
"Porque ellos ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios" (Romanos 10:3).
¡Es nuestra carne en obra!

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