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viernes, 1 de abril de 2011

ANDAR EN EL ESPIRITU ES NO ANDAR CONFUNDIDO


1.¡Andar en el Espíritu significa tener una Dirección
increíblemente Detallada y Decisiones sin nubosidad!

 
El Espíritu Santo provee instrucciones absolutamente claras y detalladas a quienes andan en El. Si usted anda en el Espíritu, entonces no anda en confusión, sus decisiones no son nubladas. 

Los primeros Cristianos no anduvieron en confusión. ¡Ellos fueron dirigidos por el Espíritu en cada decisión, cada movimiento, cada acción! El Espíritu les hablaba y los dirigía en cada hora de su andar. Ninguna decisión era hecha sin antes consultarlo. El lema de la iglesia a lo largo del Nuevo Testamento fue: "¡El que tiene oídos para oír, oiga lo qué el Espíritu tiene que decir!" 

Probablemente usted ha escuchado a predicadores y a misioneros decir, "La necesidad representa el llamado. Jesús dijo, "¡Ve entonces, ve! ¡Ve a todo el mundo, predica el evangelio y haz discípulos!" 

Amados, esta es únicamente la mitad de la verdad. Nosotros tenemos que ir por todo el mundo con el evangelio. Y el llamado es para la iglesia entera. ¡Pero nosotros tenemos que ir únicamente cuando y donde el Espíritu conduzca! La idea de que simplemente "hagamos maletas y vayamos" no tiene absolutamente nada que ver con el andar en el Espíritu. 

Hoy yo estoy ministrando en la Ciudad de Talara porque el Espíritu Santo me dijo muy claramente: "Ve a la Ciudad de Talara y anuncia mi nombre." Y El me dijo cuándo venir. Ningún diablo o demonio puede moverme de esto-porque el Espíritu me dió instrucciones detalladas. 

Recuerdo estar en Talara, mirando a los perdidos, llorando y levantando mis manos. El Espíritu Santo me dijo, "En esta misma ciudad Yo voy a levantar una iglesia. Obedéceme, Israel. ¡Comienza una iglesia en la Ciudad de Talara!" ¡Tiempo de Cosecha no es un simple accidente. Es el resultado de detalles y instrucciones claras dadas por el Espíritu Santo! 

La Biblia dice, "En boca de dos o tres testigos conste toda palabra" (2 Corintios 13:1; Mateo 18:16). 

Yo quiero presentarle tres testigos en este mensaje: Pablo, Silas y Timoteo. Cada uno de ellos estuvo lleno del Espíritu Santo y anduvieron diariamente en el Espíritu. Y en el capítulo 16 de Hechos, estos hombres nos muestran qué podemos esperar en ese andar. 

Pablo había elegido a Silas y a Timoteo para ir con él a lo largo de las iglesias, para establecerlas: "Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día" (Hechos 16:5). En los días de Pablo no había continente más necesitado que Asia. Esa tierra estaba en oscuridad total. Y, al igual que muchos ministros celosos del día de hoy, Pablo quería ir donde estaba la necesidad. Pero en esta ocasión el Espíritu le prohibió predicar en Asia: 

"Y atravesando a Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia" (verso 6). 

Ellos comenzaron a salir, pero el Señor les dijo, "¡No-no deben ir en este momento!" 

Pablo dijo, "¡Está bien, vamos a Bitinia! ¡Allí la gente está en tinieblas, y nosotros hemos sido llamados a ir. Vamos entonces!" Pero nuevamente, el Espíritu no se los permitió: 

Con razón muchos misioneros regresan a casa del campo misionero después de un corto tiempo. Muchos vuelven desilusionados y desesperados porque ellos no han sido guiados por el Espíritu. Ellos fueron con el celo-pero sin buscar el consejo del Espíritu Santo. ¡Ellos no fueron enviados por el Espíritu Santo! 

Pablo y sus hombres terminaron en Troas, indecisos y preguntándose dónde ir después. Es cuando Pablo recibió una visión: 

"Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio, estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos" (verso 9). 

Observe: Es cosa buena que el Espíritu no le dijera a Pablo la historia entera de esta visión. ¡El hombre que lo llamaba era un carcelero-pidiéndole venir a pasar una noche encerrado en las paredes de su prisión! 

Amado, usted también será probado cuando comience a andar en el Espíritu. Pablo seguramente lo fue, juntamente con sus dos jóvenes siervos. ¡Cuando ellos llegaron en Filipos, una ciudad en Macedonia, ellos no encontraron al tal hombre-solamente mujeres! 

"Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos" (versos 13-15). 

¿Puede imaginarse lo qué Pablo pudo haber dicho a sus dos jóvenes asociados en el camino a la casa de Lidia? "Yo creo que ví a un hombre pidiendo ayuda. ¡Pero aquí sólo hay mujeres-ni un hombre a la vista! Espero haber oído al Señor correctamente." 

Nosotros nos enojamos cuando Dios nos dice algo y no pasa exactamente como lo oímos. Queremos que cada detalle caiga en su lugar. ¡Y si no "vemos al hombre" rápidamente, somos prontos a descartar todo! 

Entretanto, sin embargo, Dios había abierto el corazón de Lidia. ¡Un gran número de mujeres estaba siendo salvas, Dios se estaba moviendo-pero allí no había un hombre a la vista! ¡Desde luego, Dios hará toda clase de milagros maravillosos no esperados en camino hacia la visión-y en camino hacia la obediencia!

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