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miércoles, 2 de marzo de 2011

LOS QUE MALINTERPRETAN LOS CAMINOS

 
¡Apoyarnos en nuestro propio entendimiento
nos lleva a malinterpretar los caminos
y el obrar de Dios en nuestras vidas! 



En este mismo momento, ¡un gran número de siervos escogidos por Dios están siendo penosamente probados! Quizá tú estás siendo agobiado ahora mismo por aflicciones repentinas, feroces pruebas, increíbles momentos de tensión. Tu prueba podría ser espiritual, financiera, emocional. 
Quizás mientras lees este mensaje, te has convencido que estás bajo juicio - bajo la ira y vara de Dios. El pensamiento viene a ti una y otra vez: "¡Estás pasando por esto porque le has fallado a Dios! ¡Estás en el fuego de la aflicción porque él te ha entregado al diablo para que te castigue!" 

Amado, cuando estás pasando por el fuego o la inundación, ¡no te atrevas a confiar en tu propio entendimiento! No puedes razonar tu salida a través de tiempos duros. ¡Tus propios pensamientos sobre tu prueba te engañarán! 

¿Cuál es la mente de Dios, su Palabra, concerniente a tus problemas y pruebas presentes? 

El escritor de Salmo 66 dijo: "Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata" (Salmo 66:10). Él está diciendo, "'¡Esto es todo obra de Dios! ¡Él te ha llevado a esta prueba, con un propósito especial! Dios está probándote - no es obra del diablo." 

No importa por lo que estás pasando, puedes tener la seguridad: ¡El Señor está detrás de esto – él está probándote! Él está probándote para sacar algo glorioso de ti - y eso es, ¡una confianza total en su fidelidad! 

Pero entonces el escritor del salmo va más allá: "Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga" (verso 11). ¡Dice que fue Dios quien lo llevó a la red! Dios puso esa pesada carga en ti. ¡Es él quién te aplastó! 

"Hiciste cabalgar sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua" (verso 12). Dios permitió que otros caminaran sobre ti, que se aprovecharan de ti. El Señor permitió que pasaras por el fuego llameante y grandes diluvios. ¡Todo esto es Dios obrando en ti! 

Nuestro entendimiento humano no puede comprender tal cosa. Nuestro razonamiento nos dice: "¡El diablo está tratando de matarme! Me ha puesto aflicciones y grandes cargas. ¡Está tratando de hacerme naufragar!" 

Pero, de tapa a tapa, la Biblia aclara que todas nuestras pruebas y dificultades vienen del Padre - ¡no de Satanás! "Y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza" (Isaías 1:25). 

He dejado de preguntarle a Dios por qué tengo que pasar a través del fuego e inundaciones - porque a través de todos ellos, estoy aprendiendo algo de sus caminos. Dios nos dice: “… no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos" (1 Pedro 4:12-13). 

Amado santo, deja de tratar de deducir tus pruebas. Deja de preguntar, "Dios, ¿por qué tengo que soportar esta batalla?" Pon a un lado tu razonamiento humano - y descansa en este pensamiento: "Dios está haciendo algo en mí. ¡La mano de Dios está en esto!" 

No puede gustarte la prueba en que estás - puede parecer agobiante. Pero Dios nunca te ha dejado solo en tu prueba. ¡Incluso cuando sientes que le has fallado, ¡Dios está allí todo el tiempo!
El escritor del salmo dijo: "Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen" (Salmo 66:9). Él estaba diciendo, "¡Dios está sosteniendo mi alma en su vida! Él no dejará que mis pies resbalen. ¡Él está sosteniéndome hasta que todo esto pase!" 

Él salió de su prueba lleno de fe, proclamando, "Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma." (verso 16). Estaba diciendo, ¡Reúnanse alrededor he tenido una gran liberación! ¡Quiero testificar de las grandes cosas que Dios ha hecho por mí!" 

Aquí está el testimonio de aquéllos que no se aterran, sino que confían en Dios completamente: "Y nos sacaste a abundancia" (verso 12). 

Amado, no escuches lo que tus temores puedan susurrarte. Olvídate de tratar de entenderlo todo. Sólo esta quieto, confía - y ve la mano de Dios obrando. 

Él te sacará de todo esto a un lugar fructífero. ¡Y estarás ardiendo con un testimonio de la absoluta fidelidad de tu Dios! ¡Aleluya!

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