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domingo, 27 de marzo de 2011

EL SACERDOCIO ABIATAR

 
¡Considera ahora el Sacerdocio Abiatar! 

El nombre de Abiatar significa “en paz con Dios.” Él estuvo con Sadoc mientras llevaban el arca de regreso a Jerusalén. 

Ciertamente, hasta este punto, Abiatar parece ser santo, dedicado, fiel y leal a David. Él no participa de la rebeldía de Absalón. Él sigue adelante en su ministerio viéndose tan puro y leal como Sadoc. 

Pero, ¿por qué el nunca es mencionado en la Palabra después de esto? ¿Por qué el no es nombrado entre los profetas? ¿Por qué su nombre desaparece? Algo sucede. Repentinamente, Abiatar es “tomado en poco” – y Sadoc se convierte en el ejemplo del remanente del sacerdocio santo. ¿Por qué? ¡Es porque Abiatar tenia el espíritu de Elí dentro de él! Todas esas horribles profecías mencionadas por el profeta anónimo cayeron sobre él. ¡Y todo sucedió rápidamente! 

El profeta anónimo dijo que no todos serian cortados. El padre de Abiatar y otros ochenta y tres sacerdotes que vestían el efod fueron asesinados por Doeg. ¡Solo Abiatar escapó! Él corrió hacia David—y el ministerio que él representaba sobrevivió, lo cual iba de acuerdo con la profecía. 

Sin embargo, como el profeta había dicho, Abiatar—la simiente de Elí—en la flor de su vida y en la cima de sus bendiciones fue seducido por el llamado del éxito. ¡Él perdió su lugar con los ungidos de Dios! 

Veras, David tenia otro hijo, Adonías. Su nombre significa “éxito y prosperidad” Este joven intentó presentar un “movimiento nuevo” en la tierra al nombrarse a sí mismo rey. ¡Sin embargo, esto solo era otra rebelión—no un mover de Dios sino una trampa de Satanás! 

Este es el mismo ministerio del cual el profeta advirtió: ¡exaltación propia y éxito! “Adonías,…, y por lo tanto se levantó…” (1 de Reyes 1:5). ¡Era egocentrismo y orgullo! Adonías dijo, “¡Me pondré como rey!” 

Este joven fue criado bajo el ministerio “sin reprensión”: “su padre, nunca lo había contrariado ni le había pedido cuentas de lo que hacía…” (Verso 6). 

Nota aquí: Todo lo que el profeta profetizó acerca de este tipo de ministerio se había cumplido. ¡Todos los elementos que él dijo que acontecerían bajo este tipo de sacerdocio estaban en este hombre, Adonías! 

“Adonías se confabuló con Joab hijo de Sarvia…” (Verso 7). ¡Adonías se rodeaba con hombres impíos! No hubo hombre santo entre ellos—ni Sadoc, ni Natán, ni ningún hombre fiel a David (ver verso 8). Y las Escrituras dicen, este grupo se reunía cerca de la “peña de Zojélet”—lo cual significa “lugar de la serpiente.” 

Este era un grupo de rebeldes que procuraban el servicio propio, llevados por el éxito, y limpia sacos. Ellos clamaban, “¡Aquí tenemos algo nuevo, algo que funciona! Lejos con las formas anticuadas de David. ¡Dios esta haciendo algo nuevo en la tierra!” 

Hasta ese punto, Abiatar fue leal a David. Pero ahora el aviso había salido: “Un movimiento nuevo se esta formando—algo grande y nuevo esta sucediendo en la tierra. ¡Y es muy excitante!” Esto echó mano del corazón de Abiatar—porque parecía su boleto al éxito y la prosperidad. ¡Ahora, él podría lograrlo en grande! Él había encontrado un hombre nuevo y un mensaje nuevo. 

Me encuentro con mucha gente por internet, de paises donde las iglesias se están muriendo. Ellos oyen de alguna obra nueva que esta tomando lugar en las iglesias de aquí, y luego sienten hambre por verlo suceder en su iglesia – ¡un nuevo mover de Dios! 

Una vez cuando estuve en Lima,  le conté a un pastor amigo, “Tú y tú esposa acostumbraban a estar continuamente sobre sus rostros llorando ante Dios. Por eso tú iglesia era tan bendecida. Pero estas tan ocupado, ¡qué ya no conoces a Dios!” Esta pareja comenzó a gemir, llorando, “¡Tienes razón!” Pero en vez de arrepentirse, vinieron a muchos congresos — ¡buscando algún programa nuevo que haga que su ministerio funcione! 

¡Ese es el ministerio de Abiatar! El se enredó en la obra carnal e impía de Satanás. Y se reunió con los otros en la peña de Satanás, comiendo, bebiendo y clamando, “¡Viva el Rey Adonías!” 

Cuando David lo supo, el gritó, “¡Busquen a Natán!” Veras, cuando Dios quiere hacer algo que realmente cuente para sus propósitos, él llama a aquellos que han estado encerrados con él. David es un tipo de Cristo aquí. Y el grito, “Olvídate de Abiatar. ¡Busca a Natán! Tengo en poco a Abiatar. ¡Dile a Natán que busque la trompeta y el aceite, y vaya a ungir a Salomón!” 

Así que Salomón fue ungido como rey. Y lo primero que hizo fue matar a Simei, quien había maldecido a David. Entonces comenzó a tratar con todos los enemigos de David—y llamó a Abiatar. 

Ahora, les recuerdo el profeta anónimo había dicho que este ministerio Elí-Abiatar nunca seria cortado. Y Salomón sabía todo acerca de esta profecía. Abiatar debió ser ejecutado por traición. Pero en vez de eso, Salomón le dijo: 

“Echaste tú suerte con mi hermano Adonías. Trataste de derribar este reino; y por eso, mereces morir. Pero no te voy a matar. Tu llevaste el arca de Dios con mi padre, David, y fuiste afligido con él. Por estas cosas, no te mataré esta vez. Ahora, vete a Anatot, a tu heredad, a hacer lo tuyo. ¡Eres de poca estima!” 

“Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliese la palabra de Jehová que había dicho sobre la casa de Elí en Silo.” (Verso 2:27). 

¡El sacerdocio de Elí aún existe en la actualidad! Pero Dios dice a su clase, “Ve, haz lo tuyo. ¡Te tengo en poca estima!”

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