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martes, 29 de marzo de 2011

CONVERTIOS HIJOS REBELDES!

 
¡Dios hizo una promesa en su Palabra que si su pueblo
se arrepiente y vuelve a él con todo su corazón,
él levantará para ellos pastores Sadoc!



“Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová…y os introduciré en Sion; y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jeremías 3:14-15). 

Ezequiel profetizó que un sacerdocio de Sadoc estaría vivo y activo en los últimos días: 

“Mas los sacerdotes de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mi, ellos se acercarán para ministrar ante mi, y delante de mi estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.” (Ezequiel 44:15-16). 

No habrá mixtura en este sacerdocio: “…se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren…” (Verso 17). La lana mezclada con el lino representa mixtura—un poco de Dios y un poco de carnalidad. Pero Dios dice, “Mi sacerdocio se compone de lino puro. ¡No hay mixtura!” 

Este sacerdocio de Sadoc será valiente contra el pecado—y tendrá el poder de dirigir al pueblo a la rectitud y santidad. “Y enseñaran a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.” (Verso 23). 

Estas son las marcas del sacerdocio Sadoc: 

Ellos no temen reprochar con el poder y la autoridad del Espíritu Santo. 

Ellos te aclaran lo que está mal y lo que está bien, hasta que obtengas el conocimiento y la sabiduría para hacer las decisiones correctas. 

Estos hombres conocen la voz del Señor. Ellos saben lo que Dios dice, ¡porque ellos se sientan y esperan en él! Ellos no oran, “Bendíceme, bendice mi programa, dame dinero…” Mas bien, ellos claman, “¡O, Jesús, te amo! ¡Quiero conocer tu mente y tu corazón!” 

Puedes estar diciendo, “Es bueno saber todo esto acerca de los predicadores.” Pero Dios te está diciéndote a ti ahora mismo: “Y, ¿tú?”

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