lunes, 10 de enero de 2011

BUSCA EL AMOR DE DIOS

 
¡Nunca perseguirá una revelación
del amor de Dios hasta que este
harto y cansado de vivir con temor,
culpa, condenación y confusión! 

Tiene que despertarse un día y decirse a sí mismo, “¡Esto no es vida! No puedo seguir sirviendo a Dios con este sentimiento de ira en mí, siempre sintiéndome condenado e indigno. Tanto como amo a Jesús y creo que mis pecados son perdonados, ¿por qué estoy tan abatido?” 

El hecho es que, Dios no te salvó para dejarte vivir en culpa y condenación. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). 

Un significado de la palabra “condenación” aquí es “ira.” Jesús está diciendo que no vendrá bajo su juicio - que en el Día del Juicio serás libre de su ira. Pero condenación también significa “el sentimiento de nunca llenar las normas.” ¡Y Jesús está diciendo que el creyente nunca vendrá bajo ese sentimiento de nunca dar la medida! 

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1). Toda culpa y condenación son claramente del diablo. Y Pablo advirtió de “caer en la condenación del diablo” (1 Timoteo 3:6). Él estaba diciendo que cuando caes en condenación, has caído de la gracia – de la seguridad que Dios nos ha ofrecido a través de la sangre de su propio Hijo. 

Amado, el Espíritu Santo convence pero nunca condena. Su ministerio es convencer de pecado. Pero el hace esto sólo para sanar - para traer a hombres y mujeres a un lugar de paz y descanso en Cristo. Y él hace esto de manera redentora, no con ira. 

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:34). El Señor está diciendo, “¿Quién te condena? ¿Por qué estás andando en condenación, cuando tu Salvador está ahora mismo ante mí, suplicando tu causa?” 

La única condenación que permanece está sobre aquéllos que rechazan la luz del evangelio: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). 

Si le gusta que la Palabra de Dios venga y exponga todo lo que hay en su corazón, entonces no será condenado. ¡La condenación permanece sólo para aquéllos que esconden el pecado y aman la oscuridad! Tú amas la luz, ¿verdad? ¿Por qué permitir la condenación? 

¡Éste es el día para que despiertes al amor de Dios para ti! Pido a Dios que mientras lees este mensaje, algo golpee profundamente tu corazón, y seas capaz de decir, “Tienes razón, Hermano Israel - ése es yo, ¡no quiero vivir de esta manera!” 

Cristianos que viven en la culpa, el temor y la condenación no están “arraigados y establecidos” en el amor de Dios: “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:17-19). 

“Arraigados y cimentados” quiere decir “construir bajo un fundamento profundo y estable de sabiduría y entendimiento del amor de Dios hacia ti.” ¡En otras palabras, el conocimiento del amor de Dios por ti es la verdad fundamental bajo la cual todas las otras verdades se deben construir! 

Por ejemplo, sobre esto es que el temor de Dios se construye. Un temor santo de Dios no es un pavor de que él está listo para golpearte, si eres tomado en alguna pequeña falta. Más bien, es el temor de su santidad contra la rebelión – ¡y de lo que él le hace a aquéllos que aman la oscuridad más que la luz! 

Nuestro Padre celestial envió a su Hijo a morir por nuestros pecados y debilidades. Y sin saber y entender totalmente ese tipo de amor por ti, ¡nunca tendrás un fundamento estable o permanente! 

“Y de conocer el amor de Cristo.” La palabra griega para “conocer” aquí sugiere “asir ávidamente o sostenerse de.” Pablo quiere decir que te apoderes de esta verdad y la hagas el fundamento de tu vida cristiana. Él está diciendo, “Saca tus manos espirituales y di, ‘¡Voy a apoderarme de esto!’” 

Permíteme compartir tres cosas en esta semana contigo que el Espíritu Santo ha estado enseñándome sobre el amor de Dios para con nosotros. Pido a Dios que te apoderes de su verdad - que abra tus ojos y te ayude a entrar en un completo y nuevo reino de gozo y paz en tu diario caminar con él.