sábado, 19 de marzo de 2011

DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZON HABLA LA BOCA


¡Las Palabras Que Usted Habla
Reflejan Lo que Está en Su Corazón!
  

"¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca". (Mateo 12:34) 

Cuando yo decía algo malvado siendo niño, mi madre me decía que lavaría mi boca con jabón. Pero no era mi boca lo que necesitaba limpieza - era mi corazón. 

Verá Usted, su lengua habla solamente lo que está en su corazón. Estas son las propias palabras de nuestro Señor Jesucristo. ¡Y él dice que aquel habla pronunciada sin pensar, descuidada, malvada viene solamente de un corazón malvado y sucio! 

Nosotros como creyentes no hemos todavía tomado en serio aquello que nuestro Señor ha dicho acerca del domar nuestras lenguas. él lo ha hecho un asunto del corazón - ¡Un asunto de vida o muerte! No solamente mi lengua negligente descuenta toda mi supuesta espiritualidad - también me hace encarar el indiscutible hecho de que mi corazón está sucio, manchado. ¡Algo del fuego del infierno esta llameando dentro de mí! 

Si yo escucho palabras sensuales y lascivias saliendo de mi boca… si yo hablo cualquier chisme… si cuento algún chiste sucio… si yo desacredito a alguna persona… si yo hablo descortésmente o con celos acerca de alguien… si yo levanto mi voz y le grito a mi familia… si llamo con apodos… si hablo palabras de maldición. Si un torrente de palabras de enojo sale de mi boca… entonces debo preguntarme a mí mismo: "¿Que cosas sucias e inmundas están todavía atesoradas en mi corazón que yo puedo hablar de este modo?". 

Yo tengo que examinar mi corazón y preguntarme, "¿De dónde viene esto?". Debe haber algo con lo cual todavía no he tratado, o yo no estaría diciendo semejantes cosas. ¿Por que yo ando murmurando y soy malhablado? ¿Por que yo pronuncio semejantes palabras malvadas y sin sentido? ¿Que fortalezas no santificadas todavía se mantienen en mi corazón? 

El habla descuidada, sin gobernar no es solamente un defecto, no es solamente una debilidad o un hábito en el que caemos ocasionalmente. Usted no puede decir de un compañero cristiano, "Ah, algunas veces él puede lastimarte con sus palabras. Pero la mayoría del tiempo él es realmente dulce y amable. Y ama al Señor profundamente. El realmente no intenta lastimar a nadie". 

¡No! ¡Santiago dice que toda la espiritualidad de esa persona es descontada! Y más que eso. ¡Jesús dice que esta persona tiene un corazón sucio y malvado! 

Conoce Usted a alguno en la iglesia que ocasionalmente viene y le murmura, "Escuchaste lo que yo oí?"… Tome nota: No importa cuan limpia pueda parecer esa persona, no importa cuanto ella ore o alabe a Dios en la Iglesia, hay algo malvado en su corazón - ¡Algo malo con lo cual el Espíritu Santo todavía no ha tratado! 

Jesús da a este asunto un gran peso: "¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca cosas buenas; y el hombre malo, del mal tesoro saca cosas malas" (Mateo 12:34 -35). Jesús está diciendo, "Si tú eres descuidado con tu lengua - riñendo, quejándote, murmurando, chismeando - ¡Tu tienes un serio problema del corazón! Tu corazón no está bien con Dios, y esto va muy profundo. Hay un tesoro de maldad almacenado en ti, así como una serpiente tiene bolsas de veneno almacenado detrás de su mandíbula. Si veneno mortal está saliendo de Usted, es porque esa bolsa todavía no ha drenado". 

¡Ningún ministro, ningún trabajador cristiano está exento de esta advertencia del Señor! A todos nosotros Jesús nos dice. "¡Examina tu corazón - encuentra por que todavía hablas imprudente y descuidadamente! "¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?". (Santiago 3:11). 

Cada vez que yo admito que un fragmento de chisme salga de mis labios, debo detenerme y decirle al Señor: Maestro, todavía debe haber en mi corazón una raíz de celos o envidia. De que otra forma sino puedo tomar con tanta liviandad el juzgar a mi hermano o a mi hermana. Debe haber allí tanto trato del Espíritu Santo todavía por hacerse en mí. ¡Oh Padre, excava profundamente en mi corazón y desentierra las raíces de amargura, codicia, orgullo, lo que sea!".
Recientemente un recién convertido fue oído por casualidad por uno de nuestro equipo mientras trataba de excusar el adulterio de un hermano en Cristo. Este cristiano nuevo dijo: "No hay problema - la sangre de Cristo cubre todos nuestro pecados. él está cubierto". 

Mi joven amigo - ¡Usted está equivocado! La sangre de Cristo cubre solamente aquellos pecados de los que verdaderamente nos arrepentimos y renunciamos. La sangre nunca nos excusa o tolera el pecado. ¡ Su hermano viviendo en adulterio necesita rendirse ante Jesús, confesar sus pecados, y clamar por el poder para vencer la seducción de aquella Dalila con la que él está viviendo! 

¡Y así es con el pecado de la lengua! Nosotros no debemos atrevernos a continuar hablando chismes, calumnias, palabras argumentativas - y luego postrarnos en la noche y pronunciar una casual oración de confesión: "Señor, si yo he dicho algo malo hoy, perdóname. Cúbreme con la sangre". 

¡No! ¡Dios quiere llegar a la maldad que hay en su corazón - la bolsa de veneno escondida dentro suyo! Esta no necesita ser cubierta sino ser descubierta y removida. Dios quiere sacar de raíz la causa de ello y sanarle a usted completamente.

Su problema es, ¡Usted ora para ser cubierto por la sangre cuando usted nunca se ha arrepentido verdaderamente y llegado a la raíz del mal!.

5 comentarios:

Raúl dijo...

Muy cierto... Dios nos ayude a cambiar y con nuestras acciones podamos decir "ya no vivo yo, sino Cristo vive en mi"...

Anónimo dijo...

gracias por tanta claridad,hermanos en la fe!!

michii castillo dijo...

tienes tanta razon que la gente te oiga

michii castillo dijo...

tienes tanta razon que la gente te oiga

michii castillo dijo...

tienes tanta razon que la gente te oiga