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viernes, 14 de junio de 2013

SIGUIENDO A ELIAS



Mi primera pregunta al releer esta historia fue,
"¿Por qué llevó Elías a Eliseo a esta rápida gira?"

¿Por qué quería el viejo profeta que su siervo le acompañara a Bet-el y Jericó? Seguro que no fue sólo un viaje sentimental para Elías, un ultimo viajo tras una senda de recuerdos. No - este sabio, viejo hombre quería enseñar a Eliseo - como también a nosotros hoy en día - nuestra necesidad de más del poder y la unción de Dios.

Los dos hombres llegaron primero a Bet-el, cuyo nombre significa "casa de Dios". A la verdad Bet-el tenía una gran herencia espiritual. Jacob mismo había ofrecido su sacrificio aquí. Pero, sobre los años, algo había sucedido a la ciudad. Jeroboam había levantado un becerro de oro, y pronto la gente estaba entregada a la idolatría. Como resultado, una generación entera había sido perdida al escepticismo, la burla y mofa, robando a sus niños de cualquier huella de las raíces espirituales de Bet-el.

Las cosas estaban tan malas, que esta gente probablemente se mofó de Elías y Eliseo cuando los dos llegaron. ¿Cómo sabemos esto? Pues solo un día o algo así, cuando Eliseo regresó a Bet-el, los jóvenes de esta ciudad salieron corriendo a mofarse de él.

Ahora, cuando ellos caminaron por las calles, Elías probablemente notó el horror e indignación de su siervo, a la total recaída sociedad. Elías mismo había enfrentado burladores y mofadores en su propio día, en el monte Carmelo. Pero él sabía que se tomaría aun mayor fuerza sobrenatural para enfrentar esta nueva generación. Esta joven gente estaba mucho más endurecida y impía, que los sacerdotes idolatras que él combatió.

Yo creo que fue en este punto que Elías decidió probar a su siervo. Él más probable sugirió, "Eliseo, ¿por qué no te afirmas aquí y pastoreas esta gente? Tienes llamado verdadero, y has sido bien entrenado. Tu puedes ayudar a restaurar la gran herencia de Bet-el."

Dios afirmó el ministerio del profeta anónimo con otra obra sobrenatural. Pero este mismo santo profeta fue más tarde seducido y comprometido por una falta de poder espiritual.

Cuando Eliseo examinó la situación en Bet-el, él sabía que no estaba listo para levantarse contra los malos espíritus allí. Él se dio cuenta de lo que Elías había sabido todo el tiempo - la necesidad del Espíritu Santo por hacer una obra más grande, más poderosa en él, antes de que él pudiera afrontarse con el mal en tan malvada ciudad. Así que dijo a su maestro, "Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré" (2° Reyes 2:6). Entonces, dice la escritura, "Fueron, pues, ambos" (mismo versículo).

Yo creo que Bet-el representa el tipo de sociedad maligna, que nuestra propia nación ha llegado a ser, en el espacio de solamente una generación. También nosotros vivimos en medio de burladores y mofadores - gente carnal, entregados a codicia, idolatría, homosexualidad. Y esta generación presente es peor que cualquiera que Elías o Eliseo jamás enfrentaron. Estos santos profetas vieron a niños mofando, burlando y blasfemando - pero los niños de hoy se están matando el uno al otro. Muchachos de diez años violan a muchachas de cinco años. Niños matan sin algún sentir de culpa o arrepentimiento - derribando padres, compañeros de clases, inocentes extraños.

No quiero hacer un juicio completo y extenso contra toda la juventud. Yo sé que hay muchos adolecentes devotos en esta sociedad que arden para Jesús. Doy gracias a Dios por cada persona joven que se mantiene firme para Cristo en estos tiempos malignos.


No obstante, este día maligno demanda que el pueblo de Dios obtenga una doble porción de su poder y autoridad, para ser capaz de alcanzar esta generación perdida. Se requerirá una proporción de unción, tal nunca hemos visto en toda la historia. Se demanda que el santo remanente se levante como Eliseo y exclame, "Oh Señor - se necesita más."

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