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jueves, 27 de septiembre de 2012

CONFIANDO EN SUS GLORIOSAS PROMESAS




Usted se preguntará, "¿Por qué, pues,
no tengo este pacto cumplido en mí y me siento tan débil?"

Si usted se pregunta por qué sigue cayendo --por qué continúa sintiéndose débil e impotente, haciendo lo que odia - probablemente es porque usted no ha confiado totalmente en las gloriosas promesas de Dios.

Dios hizo todas estas promesas a Abrahán - promete ser su escudo, ser su recompensa, derrotar a todos sus enemigos, incluso realizar milagros para él, como darle un niño en su vejez. Abrahán creyó estas promesas - y Dios dijo su fe fue contada por justicia.

Igualmente, al momento que dejamos de luchar con nuestros enemigos espirituales, en nuestra propia fuerza - estableciendo en nuestros corazones que lo que Dios promete, él puede hacer, y confiar todo en sus manos - ése es el principio de nuestra justicia.

Dios nos ayuda en esto enviando su propio Espíritu a morar en nuestros corazones. El Espíritu Santo es el poder de Dios, y ese poder declara la guerra a todos los poderes demoníacos: "… el Espíritu (codicia, o “peleas”) contra la carne…" (Gálatas 5:17).

El Espíritu declara, "Éste es ahora el lugar de mi morada, diablo. He preparado mi cuartel general aquí, y estoy levantando el estandarte del Dios omnipotente. Tu ya no gobiernas más aquí. Y tu batalla ya no es contra mi hijo. Estás ahora contra mí. Voy a cazarte, y a dañar tus planes y luchare contra ti en todo frente. ¡Este hijo es ahora templo del Espíritu Santo!"

Caminar en el Espíritu no es complicado. Simplemente es creer lo que Dios ha dicho: "¡… Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne" (v.16). Simplemente, es decir, "¡Confíe en el Espíritu Santo! Crea en su promesa para llevar su causa. ¡Camine en el poder de su promesa para luchar por usted!"

La palabra de Dios nos da una promesa que es como un ancla que es una cura segura para toda angustia mental:

"Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra." (Ezequiel 36:25-27).

¿Ve lo que Dios está diciendo? ¡Su Espíritu hace toda la obra en usted! Él lo limpiará y le dará un corazón nuevo. Él lo llevará a la obediencia y lo guiará a hacer lo correcto. ¡Su parte es creer que él mantendrá su palabra, con fe firme!

¿Así que, confiará sus problemas, su futuro, su vida - y sus pecados - en las manos del Dios omnipotente?

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