viernes, 18 de septiembre de 2009

SAUL TIENE CELOS DE DAVID



Nuevamente y continuando la serie del estudio de la vida de David; Espero que sea de bendición para cada uno y puedan entender que solo en Cristo hay victoria, y con él podemos lograr el éxito en nuestra vida.

Seamos fuertes en la Palabra y así estar preparados para toda buena obra.

Adelante con Jesús, quien ya nos dio la salvación, la victoria, y en el encontramos toda bendición espiritual.

“Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho. Y dijo: A David dieron diez miles, y a mi miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David”.- (1º Samuel 18: 8, 9)

Un coro hebreo, llenó de celos al rey Saúl contra el valiente David. La ocasión que David volvió de matar al filisteo (1º Samuel 18: 6) En el recibimiento “pomposo” ofrecido a Saúl.

Alguien le enseñó a las mujeres un nuevo coro: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles”. Este hecho, fue la causa de un nuevo problema.

Puntos Básicos:

1. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho: A los que están desarrollando alguna tarea para el Señor, y son CELOSOS, no les gusta que se elogie y rinda homenaje a otros en su presencia. Si el coro hubiera sido al revés, el ego de Saúl se hubiera hinchado, pero en realidad, al escuchar el coro, su ego se desinfló.

Todavía tenemos a muchos “saúles” que se enojan y les desagrada, que digan buenas cosas de los “david”.

La Biblia nos dice en Cantares 8: 6, que “…son duros como el sepulcro los celos…” Cuidado, si hay algo de esto en nosotros, pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a desterrarlo de nuestras vidas para no despedir olor a muerte.

2. No le falta más que el reino: Anteriormente quisimos hacer notar que el pecado de Saúl, fue el celo, aquí lo corroboramos. El celoso siempre teme perder lo que tiene, lo que idolatra, o lo que es objeto de su culto humano. El ídolo de Saúl, lo era el trono o el reino.

Preguntamos: ¿Hay algún ídolo personal en tu vida?. El ídolo de algunos lo es su cargo, o título, o su capacidad de predicar, o su capacidad musical, o su voz, su familia, aún su propio yo. Debemos ser cautelosos de no darle lugar al diablo por este medio.

Los celos entre ministerios, son la sierra espiritual que el diablo emplea para desmembrar o amputar el cuerpo de Cristo, que es la iglesia aquí en la tierra. Los líderes puestos por Dios y aceptados por el pueblo, nunca temen el ser depuestos, si en verdad están enchufados a la voluntad de Dios. Saúl era un líder inseguro. Dios ya lo había rechazado.

3. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David: Desde aquel día, Saúl se volvió un pensador negativo. Su manera de ver a David no era bueno, porque pensaba mal de él, y buscaría el mal para el. Ese día el corazón de Saúl se infectó con el virus de la venganza. No es difícil darse cuenta cuando un líder deja de mirar bien a uno. Detrás de esas pupilas resaltan las figuras de la apatía, el rechazo, el marginamiento, el aniquilamiento, y aún la persecución.

Estamos viviendo un tiempo precioso en el Señor, dejemos de lado lo negativo, tratemos de no enojarnos con frecuencia, y desterremos los celos de nuestras vidas.

Hay mucho que hacer por el Señor, y él requiere de su pueblo joven, más comunión y unidad que nunca.

Llenemos nuestra mente con este pensamiento, EL SEÑOR ME NECESITA.

Conclusión: No demos lugar al diablo (enojo, celos) aún cuando aquellos a quienes supervisamos, son elogiados. Digamos como Juan el bautista, es necesario que yo mengüe, pero que él crezca.