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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Fe y Obediencia


NUESTRA FE NO ES CIEGA

Hay un tema muy fundamental que nos concierne a todos nosotros los cristianos, y ese tema es la fe. Y a diferencia de la fe que vimos en el relato anterior, la fe cristiana no es una fe ciega, sino que está respaldada por Dios, y puesta en objetivos sensatos, que son colocados en nuestros corazones por Él mismo.

Sabemos que la Palabra de Dios nos muestra a través de todos sus libros que la fe cristiana, no es una fe ciega, ya que esta depositada en Nuestro Señor Todopoderoso, el cual también es omnisciente, quiere lo mejor para sus hijos, y siempre cumple sus promesas.

Algo que debemos tener muy claro es que la fe no proviene de nosotros, sino que es un don del Espíritu Santo, por lo tanto, sólo es otorgado a los elegidos, nosotros los hijos de Dios.

LA FE DE ABRAHAM

Uno de los más claros ejemplos de fe que encontramos en las Sagradas Escrituras, es la de Abraham. Así que analicemos la fe de este hombre.

a) Dios ordena a Abraham que se aleje de su tierra.

En Génesis 12:1-3, vemos como Dios ordena a Abraham que parta de su tierra y se aleje de su parentela; orden que verdaderamente es muy difícil para cualquiera, alejarse de su tierra natal y de las personas con que creció rodeado. Pero también podemos observar los grandes beneficios que traería consigo acatar tal orden. Dios promete a Abraham una gran nación y grandes bendiciones. Una gran recompensa, que prácticamente ningún hombre despreciaría.

b) La obediencia de Abraham.

Ahora busquemos cual fue la respuesta inmediata de Abraham ante el mandato de Dios, en Génesis 12:4-9. Aquí en este pasaje observamos como Abraham ante este llamado salió inmediatamente de su tierra, sin pensarlo dos veces, ni dudando de la Palabra de Dios, tomando consigo a su esposa Sarai, a su sobrino Lot y a todas sus pertenencias. Imagínese, que usted tenga que salir repentinamente de su casa y de su ciudad llevando su familia y sus pertenencias, y que aún no sepa exactamente que es lo que le espera, una situación muy complicada, ¿cierto?. Pero Abraham, por su fe sin duda alguna en su corazón, obedeció al instante.

c) La fortaleza ante las dificultades.

Para Abraham obedecer tal llamado no fue nada fácil. Abraham pasó por grandes dificultades, y diversas situaciones de peligro. Sin embargo, por la grandeza de la fe que había sido depositada en él por Dios, todos estos obstáculos no representaron par él en ningún momento un cambió en su caminar. Además, Dios siempre estuvo fortaleciendo la fe de Abraham a través de todas las bendiciones que éste vio hechas realidad a lo largo de su vida; un gran ejemplo, es el nacimiento de Isaac, siendo Sara estéril y Abraham de avanzada edad (Génesis 21:1-2).

d) La fe de Abraham es probada.

También otro acto que demuestra la fe de Abraham está plasmado en Génesis 22:10-14. Jehová por medio de una prueba desea mostrarle a Abraham cuan fuerte es su fe, mandándole que le ofrezca a su hijo Isaac en holocausto. Y éste presto a la orden de Dios procede a obedecer. En el momento en que toma el cuchillo y va a alistarse para degollar a su hijo, el ángel de Jehová lo detiene, ya que este acto era suficiente para probar su fe.

Así, que los invito, a que sigamos el gran ejemplo que nos muestra nuestro Padre Celestial a través de este hombre llamado Abraham.

Como cristianos debemos estar día a día, creciendo en nuestra fe . De tal modo, aumentará nuestra comunión con el Dios que adoramos. Además, debemos entender y conocer que vamos avanzando en el camino de la santidad, cada vez que dependemos más de Él. Y esta dependencia se ve reflejada en gran manera en donde tengamos puesta nuestra mirada y nuestro corazón. Ya que entre más alejada está nuestra de la promesa de nuestro Salvador de la vida que nos espera después de la muerte, menos fe tenemos de la seguridad de su promesa, o sea, de la veracidad de su Palabra.

Entonces, en este momento, cierren sus ojos, háganse las siguientes preguntas, y reflexionen en sus respuestas:

¿Dónde tengo puesto mi corazón?¿En lo terrenal o en la vida eterna que me espera después de la muerte junto a Dios?¿Será que temo que me pase lo que le ocurrió al loco del relato, en lugar de las grandes bendiciones que recibió Abraham?

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