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sábado, 19 de septiembre de 2009

DAVID EVADE LA LANZA



Esta es una de las enseñanzas que más llegó a mi corazón; y es mi anhelo, hoy, que sea de bendición para tu vida.
Falta poco para terminar con esta serie de lecciones. Que puedas tener éxito en tu vida, que sea Cristo la fuerza y el valor para tu alma, a no desmayar que con El somos más que vencedores. ¡¡¡Adelante con Jesús!!!

“Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano. Y arrojó la lanza Saúl diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David la evadió dos veces. (1º Samuel 18: 10, 11)

El enojo de Saúl se transformó en celo, y este en venganza. La expresión “y desde aquel día” (18: 9) lleva hasta “aconteció al otro día (18: 10) Lo que sembramos un día se cultiva al otro día. Debemos tener mucho cuidado de cual es la semilla que sembramos diariamente, para no vernos sorprendidos al otro día con los resultados que, por ejemplo, en el caso de Saúl fueron terribles.

Puntos Básicos:

1. “Un espíritu malo de parte de Dios, tomó a Saúl”: No es que Dios le haya enviado a Saúl un espíritu malo o demonio para que lo tomara, lo cual creemos que aquí se refiere a una posesión temporal del cuerpo de Saúl. La razón es que “el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl” (16: 14) y como resultado leemos “y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehovᔓy cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl … y el espíritu malo se apartaba de él”. (16: 23)

Solo los malos espíritus se apoderan. El Espíritu Santo no se apodera. El da poder: “Pero vosotros recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos…” (Hechos 1: 8) Acá notamos que dice “recibiréis poder” y “cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo”; no está diciendo que el se va a apoderar de nosotros para hacer que tengamos ese poder. Por eso cuando se canta ese coro: “Ven, ven, ve, espíritu divino… apoderate, apoderate, apoderate de todo mi ser”. Está mal expresado, aprendamos aún en los cánticos a cantar con entendimiento. Esto es a modo de reflexión.

2. “Y el desvariaba en medio de la casa”: Saúl había comenzado a perder control sobre su persona. Su comportamiento cambió. Cuando los que ejecutan una tarea dentro de la obra del Señor comienzan a desvariar: ES TIEMPO DE CAMBIO. Su permanencia por más tiempo, hará daño a la obra del Señor. Ya Saúl estaba como un loco, paranoico y esquizofrénico. El huía de nadie y temía a nadie. Quizás se sentía perseguido, oía cosas que no se decían, veía cosas que nadie hacía, pensaba que no lo querían y era perseguido. Casi seguro que dejó llenar la cabeza por algún “amigo”, que en ves de ayudarlo, lo hundía más todavía. Los líderes, obreros y servidores en este estado, caminan de un lado a otro, buscando la oportunidad y el medio de eliminar a los que les puedan hacer sombra. QUE EL ESPÍRITU SANTO DE DIOS NOS AYUDE, a saber actuar correctamente, a fin de mantenernos dentro de su soberana voluntad.

3. “Y arrojó Saúl la lanza, pero David la evadió dos veces”: Desde temprano en su ministerio, David tuvo que aprender la difícil tarea de evadir la lanza. Cualquiera en el lugar de David se hubiese defendido tirándole a su vez la lanza a Saúl. Antes de seguir veamos que nos dice el diccionario del significado de la palabra EVADIR: Evitar una dificultad, un peligro o el cumplimiento de una obligación. Sinónimos de esta palabra son: evitar, eludir, esquivar, soslayar, rehuir.

Lo irónico de David, es que en vez de arrojar la lanza en defensa propia, EL LA EVADE, y no lo hizo una sola vez, sino que dos y tres también (1º Samuel 18: 10) David se hizo un experto en evadir lanzas.

¿Sabes evadir lanzas? Todos los que de una u otra forma estamos sirviendo al Señor, tenemos que aprender a evadir las lanzas que a diario nos arrojan. Algunas de estas lanzas son: la calumnia, la división, el chisme, las tentaciones, la hipocresía, el desánimo, la habladuría, las burlas…Aunque un superior arroje lanzas, sea cual fuere su motivo, nunca nos defenderemos arrojando de regreso las mismas lanzas. El aprender a evadir lanzas requiere: TENER UN CORAZÓN LIMPIO, SER PACIENTE, CONFIAR EN DIOS, ACTUAR EN AMOR, Y NO IMPULSADOS POR LA IRA. David no quería ser un Saúl, hacia todo lo contrario. Si aquel le tiraba la lanza, este la evadía. Si aquel lo perseguía, el huía. Si aquel lo quería matar, aunque este tuviera la oportunidad de matarlo a él, no lo hacia. Cualquiera arroja lanzas. Para esto no se necesita mucha pericia, quizás puntería y tener un blanco, pero EVADIR la lanza requiere:
OBSERVACIÓN, EXPECTACIÓN Y AGILIDAD.

Este ejercicio le ayudó luego a David en su ministerio como Rey, cuando las lanzas de las críticas le fueron arrojadas de continuo. Si algo aprendió David, fue a no arrojar su lanza jamás contra nadie indefenso, y más todavía, nadie dentro del plan de la voluntad de Dios.-

CONCLUSIÓN: ¿ERES DE LOS QUE ARROJAN LANZAS O DE LOS QUE LAS EVADEN? ¿EVADES LAS LANZAS UNA SOLA VEZ O TODAS LAS VECES?

Es tiempo de pedir a Dios destreza espiritual, unción del Espíritu Santo diariamente y mucho amor, para ser expertos en esquivar las lanzas que nos puedan arrojar … CUIDADO … puede venir una en el aire contra ti … ESQUIVALA … y no la vuelvas a arrojar.

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