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jueves, 30 de septiembre de 2010

EL VERDADERO PENTECOSTES


Hacemos de Cristo un extraño ¡cuando anhelamos su poder más que su pureza!
Que sucederia si yo hiciera un desafío a toda congregación en este asunto del poder y la pureza. “Todos los que buscan poder, colóquense a mi derecha. Y todos los que buscan pureza, colóquense a mi izquierda.” La congregación se dividiría diez a uno a favor de.. ¡PODER!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CUANDO SOLO QUIEREN ALABAR Y NO ORAR



¡Hacemos de Cristo un extraño cuando el pueblo quiere alabar pero no quiere orar!

¡Alabamos a un Cristo a quien no queremos orar! Nos hemos hecho un pueblo que alaba mucho y ora poco. Para muchos creyentes el lugar secreto de la oración es una reliquia del pasado. “¿Por qué pedirle a Dios algo que ya ha prometido? ¡Solo hay que aferrarse a las promesas, y exigir las respuestas!” No deseamos tanto a Cristo como a las cosas que Él puede hacer por nosotros. Queremos escaparnos de todo dolor y sufrimiento.

martes, 28 de septiembre de 2010

HACEMOS DE CRISTO UN EXTRAÑO AL DAR AL ESPIRITU SANTO PREEMINENCIA SOBRE ÉL


¡Cristo, y solamente Cristo, debe ser el centro de la vida y la adoración!

“Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia, porque al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud.” (Col. 1:18,19)

lunes, 27 de septiembre de 2010

PENTECOSTES SIN CRISTO


¡Lo siguiente es una advertencia profética, concerniente a un Pentecostés sin Cristo!

No podemos sostener una doctrina, o buscar una experiencia, salvo que este sea en Cristo. Muchos hay dispuestos a buscar poder para hacer milagros, para llamar la atención y atraer la adoración del pueblo hacia si mismos, robando a Cristo de su gloria, y haciendo un espectáculo en la carne. Hay una necesidad imperiosa de verdaderos seguidores del Cristo manso y humilde. El entusiasmo religioso aflora durante poco tiempo, y luego se desvanece. El espíritu humano predomina en el espíritu religioso, vanaglorioso. Pero debemos aferrarnos a nuestro texto, Cristo.