“… porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais.” (Gálatas 5:17).
Una guerra interna aun ruge dentro de nosotros. Cada cristiano puede decir, “Yo se que Dios me ama. Lo conozco como mi Padre, y yo se que soy su hijo. Yo se que soy justificado a los ojos de Dios, y tengo acceso a mi Señor. Pero aun hay una guerra dentro de mí. Aun lucho contra pensamientos carnales, contra horribles tentaciones. Y esta guerra nunca parece terminar.”


