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lunes, 30 de noviembre de 2009
UN GRAN DESPERTAR
¿Qué hay por delante de la iglesia de Jesucristo? Esta es una pregunta de gran preocupación para creyentes mundialmente. Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo, muchos están preguntándose; “¿El Espíritu Santo reanimara la iglesia antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejara el mundo con un quejido o con un grito de victoria?”
Jesús profetizo estas mismas cosas. Y sus advertencias eran para desafiar nuestra fe. Mientras la iniquidad abruma e inunda la tierra, él pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
Piénsalo: Cristo sabía todo lo que íbamos a enfrentar hoy, desde horrorizantes tiroteos escolares, al alza de homosexualidad militante, a actos terroristas tomando lugar por todo el mundo. En medio de estas cosas, el nos pregunta, ¿Seguirás creyendo, aunque las cosas empeoren? ¿Desmayaras en tu confianza cuando las cosas no sucedan como tú pensaste? O, ¿seguirás confiando en mi?”
Ves, a pesar del aumento en iniquidad y grandes calamidades, Jesús sabia que habría un gran avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiro las profecías de Isaías, y él sabia muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.
Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (54:3)
Yo creo con un número de estudios Bíblicos que la profecía de Isaías tiene una doble aplicación. No habla tan solo acerca del Israel natural después de su cautiverio en Babilonia, sino que también acerca del Israel espiritual que estaba por venir: el cuerpo de Jesucristo, la iglesia de la Nueva Jerusalén. Pablo cita de Isaías 54 cuando hace referencia a la “Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre,“ (Gálatas 4:26). Pablo vio la profecía de Isaías como dirigida “a los hijos de promesa,” aquellos en Cristo por fe.
Si Isaías dirigió su profecía solo al Israel natural, significaría que sus promesas aun no se han cumplido. En resumen, no se ha cumplido que “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará [Gentiles en ingles] naciones” (Isaías 54:3). Sin embargo esa palabra fue claramente cumplida en Cristo, en la cruz y en Pentecostés. Piénsalo: cuando Isaías dirigió este mensaje, algunos 42,000 israelitas habían salido del cautiverio Babilónico. Para el tiempo de Jesús, su número había aumentado solo cerca de tres millones.
Isaías se refiere a su profecía como una promesa departe de Dios, una palabra jurada desde el cielo. Vemos los juramentos del Señor cerca de las montañas y hasta refiriéndose a su pacto con Noe. El dice, en esencia, “Tan seguro como no permitiré otro diluvio sobre la tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días.”
domingo, 29 de noviembre de 2009
MINISTERIO DE CONSUELO
Jesús llama al Espíritu Santo “El Consolador.” Es una cosa conocer al Espíritu Santo como nuestro Consolador. Pero también debemos saber como el nos consuela, para que podamos distinguir cual consuelo es de la carne y cual es del Espíritu.
Por ejemplo, considera al hermano o hermana en Cristo quien esta abrumado por la soledad. Esta persona ora por el consuelo del Espíritu Santo y espera que ese consuelo venga como un sentimiento. El lo imagina como un suspiro repentino del cielo, como un sedante espiritual a su alma. En su pensar, el consuelo viene como un dulce adormecer de la mente, trayendo unas pocas horas de alivio.
Pero a la mañana siguiente, el sentimiento de paz se ha ido. Como resultado, el comienza a creer que el Espíritu Santo ha negado su pedido. ¡No, nunca! El Espíritu Santo no nos consuela manipulando nuestros sentimientos. Su forma de consolar es vastamente diferente y es detallada claramente en la Escritura. No importa cual sea el problema, prueba o necesidad, su ministerio e consuelo es llevado a cabo al traer verdad: “… el Espíritu de verdad…” (Juan 14:16).
El hecho es, nuestro consuelo viene de lo que sabemos, no del que sentimos. Solo la verdad predomina los sentimientos. Y el ministerio consolador del Espíritu Santo comienza con esta verdad fundamental: Dios no esta enojado contigo. El te ama.
“y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Romanos 5:5). El significado griego aquí es aun más fuerte que lo que la traducción sugiere. Dice que el amor de Dios “sale a chorros” en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Una carga insoportable puede ser ocasionada por temor, vergüenza, tristeza, aflicciones, tentaciones, desanimo. Pero, sin importar la causa, el consuelo es necesario.
Ahora, repentinamente, se escucha una voz, haciendo eco a través de cada pasillo del alma. Es la voz del Espíritu Santo, declarándole a esa alma, “Nada puede separarte del amor de Dios.”
Esta verdad – una vez creída – rápidamente se convierte en un chorro de agua viva, llevándose cada tropiezo. “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26, énfasis añadido).
En esta forma, el Espíritu Santo juega una parte central en nuestra adopción de hijos al Padre. El Espíritu es el maestro en nuestro diario caminar con Cristo, y nosotros somos sus estudiantes. Y el nos enseña que somos adoptados. Nosotros somos la familia de Dios, sus hijos e hijas.
¿Cómo trae el Espíritu esta verdad a la memoria? El nos recuerda la mas gloriosa proclamación jamás dicha por Jesús: “Yo soy el Hijo de Dios. Yo tengo un Padre en el cielo. Y mi Padre me ama.”
Las palabras de Jesús aquí se hacen nuestras palabras, al ser adoptados en la familia del Padre, haciéndonos hermanos y hermanas en Cristo. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6).
Es el Espíritu Santo quien clama de nosotros, “Recuerda lo que Jesús dijo: tu eres un hijo, una hija del Dios Todopoderoso. Tú tienes un Padre en el cielo que te ama. Así que recuerda quien eres. Tu no estas solo. Mantén las palabras de Jesús en tu mente: ‘Dios te ha amado, tal como me ama a mi.”
viernes, 27 de noviembre de 2009
IMPORTUNANDO A DIOS
Mensaje predicado el 22 de noviembre del 2009.
El Señor hablo de la necesidad de orar sin cesar y no desmayar, los discípulos le pidieron que les enseñara a orar como Juan enseñó a sus discípulos. El les da la referencia del comúnmente llamado "Padre Nuestro"... Pero resalta luego la parábola del amigo que tenia una necesidad de tres panes para su visita que llegó de noche, este tuvo que salir a conseguir comida y llamó la puerta de su amigo, al comienzo le responde en negativa aludiendo que ya estaba en cama con sus hijos, pero luego dijo el Señor.. "Pero por cuanto es su amigo se levantará y le dará todo lo que necesite"... A Dios hay que importunarle siempre, de día, tarde y noche. Él nunca esta dormido para sus hijos.
El Señor hablo de la necesidad de orar sin cesar y no desmayar, los discípulos le pidieron que les enseñara a orar como Juan enseñó a sus discípulos. El les da la referencia del comúnmente llamado "Padre Nuestro"... Pero resalta luego la parábola del amigo que tenia una necesidad de tres panes para su visita que llegó de noche, este tuvo que salir a conseguir comida y llamó la puerta de su amigo, al comienzo le responde en negativa aludiendo que ya estaba en cama con sus hijos, pero luego dijo el Señor.. "Pero por cuanto es su amigo se levantará y le dará todo lo que necesite"... A Dios hay que importunarle siempre, de día, tarde y noche. Él nunca esta dormido para sus hijos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
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