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martes, 23 de junio de 2009

La doctrina de Cristo


“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. 3Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite”. Hebreos 6.1‑3

El escritor a los hebreos les está diciendo: “ustedes ya no están para tomar leche, sino alimento sólido que es la buena palabra y es para los maduros. Ustedes ni siquiera han vivenciado los fundamentos, y este crecimiento no va ser posible si ustedes no pasan por los fundamentos primero.

“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. 1 Timoteo 4.16

“Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”. 1 Corintios 3.11

Recordemos que un edificio no puede ser sólido si no tiene un buen fundamento. La doctrina de Cristo es el cimiento, es el fundamento de su vida cristiana. Es imprescindible que todo cristiano conozca los principios fundamentales bíblicos sobre los cuales descansa su creencia en Dios. Cuando hablamos de los fundamentos de la doctrina de Cristo, estamos hablando de lo que es la fundación principal del cristianismo. El apóstol Pablo nos da las pautas y una lista de los “pilares” fundamentos que deben ser parte de la doctrina de Cristo. Veamos cuáles son:

Arrepentimiento de obras muertas

La fe en Dios

La doctrina de bautismos

La imposición de manos

La resurrección de los muertos

El juicio eterno

La Santa Cena

Dios espera de nosotros madurez espiritual. No podemos seguir siendo creyentes inmaduros, que nos ofendemos por cualquier cosa, muy sensibles al rechazo y a la crítica; o creyentes de doble ánimo e inestables. Dios desea que lleguemos a ser creyentes maduros, sólidos en la Palabra, llenos de frutos en nuestras vidas, constantes y llenos del Espíritu Santo, ganando almas para Cristo y discipulando a otros para el Reino de Dios. Si el fundamento bíblico en un creyente no es sólido, cuando él crezca en otras áreas, correrá el riesgo de caer y no soportar la presión.

Lo que nosotros queremos comunicar es que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, el único ser que es 100% Dios y 100% hombre y el único camino para ir al Padre. Por esta razón, ninguna persona puede ir al cielo por sus obras o porque cree en otros dioses. El fundamento es que Jesucristo es el hijo de Dios, vino a esta tierra como hombre, murió por los pecados de todos y resucitó al tercer día.

El proyecto de Dios para tu vida


«He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho» Génesis 28:15.

¡Qué declaración tan fuerte!, Dios dice: ¡estoy contigo! Es muy importante saber que Jacob estaba a medio camino, después de haber salido de Beerseba, pasa la noche en un lugar desierto, cuando tiene su sueño, cuando Dios se le presenta por primera vez.

El sueño hablaba de una escalera por la cual subían y bajaban ángeles con sus extremos en el cielo y en la tierra. Pero lo importante, no es la escalera, ni los ángeles, sino la voz de Dios, hablándole personalmente y el mensaje que Dios le dio. Posiblemente el muchacho Jacob, estaría preocupado o quizás, ¿porqué no?, con miedo en un camino que no conocía y con los peligros, que podrían estar implícitos.

Para alguien en esta situación, decirle que no está solo, sin duda es reconfortante, pero además le continúa diciendo: “Te guardaré donde quiera que fueres”. No hay lugar donde Dios te va a dejar solo. El va a estar con Jacob, lo va a cuidar y lo va a proteger.

Esta promesa de Dios a Jacob, es también para ti y para mí. No importa donde estés, la situación por la que estés pasando, no importa la edad, la situación social y económica. Si eres un hijo o hija de Dios Él estará contigo, en la angustia, en las presiones, en el dolor, en la enfermedad, en la alegría o en el fracaso.

No importa la oscuridad, Él no te abandona, te tiene en sus brazos de amor. Dios tiene un proyecto para tu vida, por eso dice: “Y volveré a traerte a esta tierra, porque no te dejaré hasta que haya hecho, lo que te he dicho”. Su fidelidad es incomparable. El cumplirá con lo que prometió, porque no acostumbra a dejar nada que ha comenzado sin terminar. Es muy importante que permitas que Dios haga Su proyecto, en tu vida, pues Él sabe que es lo mejor para tu vida y la mía.

¡Señor ayúdame a ver tu proyecto en mí, y obedecerte!

El propósito de Dios


Hay un propósito de Dios para la vida de cada uno de nosotros, y debemos conocerlo para que se cumpla su voluntad en nuestra vida.

Me interesa muchísimo que cada uno de nosotros podamos conocer cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida. Alguien puede decir: “Eso es fácil, yo sé que Dios tiene una voluntad buena, agradable y perfecta para mí; que cumpla con su Palabra”. Y eso está muy bien, pero esa es la voluntad que está escrita en su Palabra.

Hay dos maneras de conocer la voluntad de Dios: La primera es leyendo la Biblia, aquí está buena parte de la voluntad de Dios para nuestra vida, lo que Dios quiere hacer, establecer, cómo quiere que viva y lo que desea que experimente. Pero no está todo, porque aquí no aparece cuál es la voluntad de Dios con su trabajo, no aparece la mujer con la que Dios quiere que se case, ni el nombre de la persona con quien va hacer un negocio. Sin embargo, Dios tiene una voluntad al respecto de eso.

¿Qué define la voluntad de Dios para mi vida? Número uno, lo que dice su Palabra. Y número dos, es lo que se conoce como el propósito de Dios para mi vida. Le menciono algunos nombres: Abraham, Moisés, Jesús, todos tenían propósito en su vida. ¿El propósito que Jesús debía cumplir sobre la tierra es el mismo para nosotros? No. El de Jesús era salvar a la humanidad. ¿Ese propósito de ir a la cruz, de dar su vida, de sacrificarse, de que lo crucificaran es el mismo propósito para mí? ¿Me tienen que tratar de la misma forma que a Jesús? No, ese era el propósito específico de Dios para su Hijo.

Hay un propósito que es únicamente para ti, no para mí, y sólo tú lo vas a cumplir, porque Dios te ha dotado de todo lo que necesitas para hacerlo; tu propia misión, tu propia responsabilidad. Hay un plan hecho por Dios para que lo cumplas.

Tú dirás: “Yo sé que en la Biblia dice cosas bonitas para mí, pero en el tiempo del Señor, las voy a conocer”. Te pregunto: “¿Cuál era el propósito de María? Dar a luz, concebir al hijo de Dios, cuidarlo, formarlo para que el Hijo de Dios cumpliera su propósito. Cada persona sobre la tierra tiene una razón de ser, de vivir. ¿Sabes qué es lo que quiero con este mensaje? Trasladarte que no seamos de las personas que viven la vida mientras pasa. Simplemente, vivir por vivir, aprender a subsistir, pero llegarás a viejo, se te pasó la vida y dices: “Ya pasó”. Viviste, aguantaste la enfermedad, a tu mujer, a tu suegra, etc. Vivimos una vida de aguante, pero ¿a qué vienes a la tierra? Yo siempre quise predicar la Palabra de Dios, servirlo, pero no fue que un día yo se lo dije y al otro día estaba de pastor. Pasaron en mi vida muchas circunstancias que algún día te voy a contar. A mí me costó muchísimo que me llenara la unción, hice cuanta cosa me dijeron y no pasó nada. Ayuné, me fui, me APARTE para buscar a Dios y no lo recibí. Y hay otros que sólo se ponen y ya son llenos, pero no fue así conmigo. Yo necesitaba, a mí urgía encontrar un propósito en mi vida, para que cada vez que abriera mis ojos por la mañana, me diera cuenta si estoy cumpliendo el propósito de Dios para mí. El día que yo cierre los ojos, quiero que Dios me dé la oportunidad de reflexionar si cumplí o no el propósito para el cual vine a este mundo. Las cosas que he pasado son porque Dios lo ha querido, ahora soy el resultado de lo que Dios ha hecho en mí. ¿Para qué vivo? Puedes decir: “Para tener a mis hijos, mi casa o dinero,” pero ese no es tu propósito.

A mí me interesa algo: Que conozcas la razón de tu vida, porque entonces vas a vivir feliz y sabrás que mientras respiras, harás cosas que te lleven a cumplir tu propósito en la vida. Si tu expectativa es ser profesional, hazlo, pero no es sólo eso. Tienes que pensar en tu profesión, pero ¿para qué? Para ser de beneficio a la humanidad, a alguien más. Una persona está lista para casarse cuando está lista para vivir para hacer feliz a otra persona. Todos tenemos que tener una razón de existir; no podemos levantarnos y ver qué pasará. Si no le dices a la vida lo que va a suceder, la vida te lo va a decir a ti. Pero necesitas saber cuál es la voluntad de Dios para tu vida. ¿Sabes quién no cumplió su propósito? Sansón, pues se perdió. No usó la oportunidad de vida que tenía y se la perdió, murió, pero no era la forma que Jesús había planeado la vida de ese hombre. Hubo una mujer que lo logró engañar y perdió su propósito. Cuando los seres humanos sabemos para qué estamos en esta tierra, no habrá nada ni nadie que nos aparte de eso. ¿Cuándo un joven pierde el propósito de graduarse de la universidad? Cuando conoce a una señorita que lo cautiva y distrae de eso.

Le voy a contar algo: Hubo dos seres humanos que habiéndole dicho Dios lo que debían hacer, empezaron equivocadamente, aunque al final lo lograron, obtuvieron un resultado muy bueno. Pero empezaron a usar ciertos métodos que retrasaron la promesa. Lo peor es retrasar la promesa por hacerlo humanamente. Uno de los principios es el siguiente: Está lo natural que nosotros hacemos, y lo sobrenatural que Dios hace. Hay una parte que Dios va hacer y una parte que tú vas hacer.

Génesis 2:15

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

Dios hizo un huerto para el hombre, lo estableció, le dio una posesión. Lo puso ahí para que lo labrara y lo guardara.

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Dios creó el huerto, y dijo: “Voy a poner al hombre en él, mi voluntad es que lo labre, que lo haga fructificar”. Y Adán tenía que conocer ese propósito, porque imagínese que un día amanezca y diga: “¿Para qué vine? ¿Qué estoy haciendo aquí? Estaría viviendo por vivir. Sin embargo, Dios le hizo saber cuál era el plan de Dios para él. En términos generales, Dios tiene el mismo plan para ti, para que fructifiques, pero estás en Guatemala, no en el Edén. Dios le hizo entender cuál es su voluntad y esperaba que actuara y caminara en base a eso. Dios le dio una voluntad al hombre. Yo le dije a Dios: “Si sabías que el hombre no debía de tomar de ese árbol del bien y del mal, ¿por qué lo pusiste en el huerto?”. Vamos a imaginar que este es el huerto y Dios me dice: “Te voy a mostrar este árbol, de este no podemos comer”. Yo pensé: “Entonces, ¿por qué me lo pones aquí? Mejor quítalo. Pero Dios lo puso porque no me hizo un robot, no me limitó, me dio la voluntad para escoger entre lo bueno y lo malo, y esa voluntad sigue actuando para todos los hombres de la tierra. El dijo: “De todo puedes tomar menos de esto”. Esto quiere decir que Dios me dio la libertad de hacer todo lo que quiera, pero no puedo hacerlo todo, porque Dios nos dio parámetros y dentro de ellos, estaba este árbol.

Ciertamente, tu vida tendrá un fin. Todos los seres humanos debemos entender algo: que todos nuestros actos tienen circunstancias que están relacionadas con todo lo que a diario vivimos. El día de hoy estás cosechando lo que sembraste en los últimos años. El final del día es lo que has venido sembrando durante el día. Es importante conocer la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, porque mientras la conozca, voy a saber qué tengo, qué soy, a dónde llegar, qué obtener de la vida, cómo Dios ha planeado todo, los tiempos en que las cosas van a suceder, y cuando venga un tiempo de adversidad, no habrá nada que te pueda apartar del objetivo para lo cual Dios te preparó.

Nosotros fuimos diseñados para hacer lo que Dios dijo que debíamos hacer, fuimos hechos de tal manera que lo que vamos hacer es algo para lo cual Dios nos preparó y nos hizo de esa manera. Esos hombres conocían la voluntad de Dios, pero se salieron de ella. Este hombre y esa mujer hicieron que los planes de Dios cambiaran, en el momento que pecaron. Cada vez que pecamos, debemos estar conscientes que el rumbo de nuestra vida puede cambiar por el pecado que cometimos. Dios comenzó haciendo a un hombre y a una mujer, les hizo saber sus planes, pero desde que ellos pecaron, Él se dedicó a restaurar la vida de ese hombre y mujer, y de las generaciones siguientes. ¿A dónde estás llevando tu vida? ¿Has leído donde dice: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”? Quiere decir que debo de pedir que la voluntad de Dios se establezca en la tierra como en el cielo. No lo hacemos todos los días, y no lo hacemos porque desconocemos la voluntad de Dios para nosotros. ¿Dónde estamos? ¿Adónde vamos? ¿Qué va ser de tu familia? ¿Sabes la voluntad de Dios para tus hijos? ¿María sabía la voluntad de Dios para Jesús? ¿Los padres de Sansón sabían la voluntad de Dios para su vida? Sí la sabían. ¿Sabía Abraham sobre la voluntad de Dios para Isaac? Sí. Mi intención de esto es que salgas con la inquietud de saber qué quiere Dios de ti. Quiere que seas un buen padre, un buen hijo, un buen trabajador, pero hay más que eso, porque has pasado ciertas circunstancias en la vida que te han preparado para cumplir el propósito que Dios quiere para ti. No llegues al momento de terminar tu vida en la tierra sin haberlo cumplido.

La próxima vez que tenga la oportunidad, le voy hablar de Abraham y de Sarah. Todos tenemos un Abraham adentro, todos tenemos una Sarah, y Dios quiere tratar eso con nosotros, pero lleva un proceso. ¡Qué triste, qué lamentable sería que todos los que estamos aquí y hemos creído en Dios, sólo sepamos que vivimos por vivir, que fue suficiente tener una esposa, un hogar, unos hijos! Y la voluntad de Dios, ¿dónde queda? ¿Sabe por qué no buscamos la voluntad de Dios? Porque estamos muy tranquilos como vivimos y aguantando, jalando la carreta. No estamos para eso, estamos para hacer que aquí en la tierra se cumpla la voluntad del cielo. ¿Sabías que uno de los propósitos que tiene para tu vida es que en tus generaciones se marque un antes y un después? ¿Sabías que tú estás para romper herencias generacionales, que se rompa la maldición de pobreza, de escasez, de hechicería, de idolatría en tu generación? ¿Sabías que es esa persona que determina el futuro de ahí en adelante? Dios escogió a un Abraham para levantar una generación entera. Encontré que la razón por la que el hombre tiene tantos espermas dentro de sí es para hacerle entender que de él sale toda una generación. Dios podrá hacer un nuevo mañana que depende de las personas que ahora están dispuestas a transformar su vida. Tú eres el que hará mejores peruanos, no otro. ¿Por qué Dios escogió a un hombre para que de ahí descendiera buena parte de la humanidad? Y si Dios te escoge a ti, Él escoge. Él tiene muchos llamados, pero algunos son escogidos.

Te pido un favor: habla con Dios esta noche y pídele que te rebele cuál es su voluntad para tu vida. Para qué estás aquí en la tierra, qué misión tiene para ti. Si ya la tienes, no te preocupes, pero si no, pídeselo.

Padre, te doy gracias por tu Palabra, y seguiré hablando de tu Palabra. Quiero pedirte en esta noche que tus hijos puedan conocer cuál es tu voluntad para ellos. Por qué nacieron en Talara, por qué están en “Tiempo de Cosecha”, por qué los trajiste a vivir en esta época, por qué han vivido las cosas que han vivido, porque tú tienes un propósito y se los quieres mostrar, porque son las personas con quienes quieres cumplirlo. Te pido que cada uno pueda conocer tu voluntad.

Padre, esta noche hoy quiero recibir de ti cuál es tu voluntad para mi vida, cuál es tu propósito. Hoy rindo mi voluntad a tu propósito, yo haré como tú me digas. Háblame, dirígeme, enséñame porque estoy decidido a hacer tu voluntad aquí en la tierra. Amén.

El Discipulado


“Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados; y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas… Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones”

El discipulado era un grupo de personas que estaba cerca del Señor Jesucristo a quienes enseñó, liberó, limpió, ministró y tuvo cerca; es decir que eran sus discípulos, quienes anhelaban conocerlo y lo siguieron dejándolo todo. Hoy en día los objetivos del discipulado siguen siendo los mismos, por lo que debemos conocerlos, buscarlos y obtener sus beneficios.

Texto: Hechos 2:41-42.
La Biblia nos enseña que el discipulado era la forma más intima como el Señor Jesús tenía comunión y trasladaba la enseñanza a sus discípulos, a sus más cercanos.

El discipulado se caracteriza por ser grupos pequeños de hermanos en donde se puede exponer temas de la Biblia que necesitan explicación detallada y no se pueden exponer en grupos grandes, por las dificultades de cantidad y tipo de oyentes, por eso la Biblia nos enseña que el Señor Jesús al pueblo les enseñaba por medio de parábolas, pero a sus discípulos les hablaba claramente.

Veamos algunos aspectos importantes del discipulado:
El Discipulado desde la Eternidad

· Discipulado del Padre: Juan 6:45 Podemos ver en la Biblia que el discipulado no empezó en la tierra, sino que desde la preexistencia Dios Padre nos predicó y enseño la Palabra.

Dicho discipulado fue para predicar y enseñar el Evangelio para Salvación, a causa de la contaminación recibida por la primera rebelión (Juan 9:1-3) y todo el que aprendió en el discipulado del Padre ahora llega a Jesucristo (Romanos 8:29-30)

· Discipulado del Hijo: Mateo 11:29 El siguiente discipulado que la Biblia nos muestra es impartido por el Señor Jesucristo, de donde luego escogió a los doce discípulos. La característica del discipulado del Hijo es que en Él, se hace el llamado (Mateo 10:1) al ministerio primario, al Reino (1 Tesalonicenses 2:10), a la presencia de Dios (Filipenses 3:14), el supremo llamamiento (Filipenses 3:14).

· Discipulado del Espíritu Santo: Juan 14:26 Es el Espíritu Santo quien constantemente nos enseña y recuerda la Palabra del Señor, con el objetivo de perfeccionar a los santos, es decir a la Iglesia (Tito 3:5) para que la imagen de Cristo sea formada en cada persona (Romanos 8:29; Colosenses 3:10; Gálatas 4:19).

Dentro de los beneficios del discipulado está el crecimiento espiritual de las personas para avanzar de creyentes a discípulos del Señor y que su desarrollo espiritual sea saludable, ministrando su alma, liberando su mente por medio de la Palabra; en Hechos 2:41-42 la Biblia nos muestra cuatro aspectos importantes del discipulado:
Características del Discipulado

Perseverar en la Doctrina de los Apóstoles: El primer aspecto que la Biblia nos muestra es que el discipulado es para enseñar la Palabra de Dios, no para realizar reuniones sociales o de crecimiento numérico de las congregaciones; leemos que es la doctrina de los apóstoles, o sea que la función de la persona a cargo del discipulado, no es enseñar su propia doctrina, sino la que recibe de su cobertura apostólica.

Perseverar se traduce de proskartereo que, entre otras cosas, significa:

· Continuar con tenacidad: Este punto nos habla de la continuidad que se debe de dar en los discipulados a la doctrina apostólica.

· Adherirse a uno: Esto nos enseña de que por medio del discipulado nos adherimos al Señor Jesucristo, nos unimos a Él, estamos cerca de Él, como los discípulos lo estuvieron en su ministerio sobre la tierra.

· Ser devoto o constante a uno: Devoto es una persona que tiene devoción. Devoción es la prontitud con las que se está dispuesto a hacer la voluntad de Dios (MS Encarta 2002), es decir que por medio del discipulado conocemos cual es la voluntad de Dios para vivir en ella.

· Ser tenazmente atento a: Una de las funciones de la persona que asiste al discipulado, es que debe ser atento a la Palabra de Dios, para lograr el nivel de discípulo, el que la Biblia indica que se alcanza al permanecer en la Palabra (Juan 8:31), para dar mucho fruto (Juan 15:35)

· Perseverar y no desfallecer: La característica del discípulo es que permanece en la Palabra (Juan 8:31), en el Señor (Juan 15:7) y en su amor (Juan 15:10)

Perseverar en la Comunión: Otro de los beneficios del discipulado es la comunión con el Cuerpo de Cristo. Comunión se traduce de koinonia que significa: tener en común, compañerismo, comunión y compartir; denota la parte participación, un compañerismo reconocido y gozado.

· Compañerismo es la armonía que existe en el trato de unos compañeros con otros, el vínculo que existe entre compañeros, es la concordia y buena correspondencia entre ellos (MS Encarta 2002).

Esto nos enseña que el discipulado es un medio para cultivar el lealtad entre hermanos (Gálatas 2:9), de manera que disfrutemos su compañía de unos con otros en donde se debe manifestar la enseñanza, revelación, lengua o interpretación (1 Corintios. 14:26).

· Su sangre nos limpia, 1 Juan 1:7 Un beneficio muy importante es que por medio de la comunión con el Cuerpo del Señor, la sangre de Jesucristo nos limpia de pecados, lo que permite que nos acerquemos confiadamente al Padre (He. 13:6)

· Compartir, Hebreos 13:16 Comunión también es compartir, que se puede expresar en bienes espirituales o materiales como un sacrificio que agrada a Dios.

· Comunión con la luz, 2 Corintios 6:14 El apóstol Pablo escribe que la persona que no tiene comunión con la luz, esto es con el Cuerpo de Cristo, la tiene con el reino de las tinieblas actuando como enemigo de Dios (Santiago 4:4)

Perseverar en el partimiento del Pan: Pan se traduce de artos que significa: barra de pan y pan sagrado (Hebreos 9:2) Es una comida compuesta de harina mezclada con agua y horneada; dicha palabra es utilizada para indicar el pan común y pan sagrado.

Cuando se habla de pan sagrado se refiere al pan de la Santa Cena, que en determinado momento (es decir que no en toda reunión se debe servir) se puede compartir en el discipulado (1 Corintios 10:16; 11:26), por medio del cual tenemos comunión con el Cuerpo del Señor.

Es importante mencionar que la Santa Cena no se debe compartir por costumbre o antojos personales en el discipulado, debe ser autorizada por un ministro de la congregación porque es un auto-juicio (auto evaluación) delante de Dios y si alguna persona la come indignamente puede debilitarse, enfermar o morir (1 Corintios 11:29-31).

Otro aspecto del compartimiento es el pan literal (Hechos 20:7-10) haciendo compañerismo, tener comunión y estar unánimes (en un mismo espíritu) juntos (en un mismo lugar) para que descienda la bendición de Dios, como sucedió en el día de Pentecostés (Hechos. 2:1).

La concordancia Strong indica que artos se utiliza para indicar una comida compuesta de harina mezclada con agua y horneada; la harina es trigo procesado, el trigo representa la Palabra de Dios; esto nos habla de la función del discipulador es llevar el alimento procesado de manera que las personas que asisten al mismo sean alimentadas y edificadas por medio de la Palabra.

Perseverar en las Oraciones: Es importante ver que la Biblia nos enseña que otro aspecto en el que se desarrolla el discipulado es en la oración, esto porque en determinadas situaciones se puede desviar la objetivo para murmurar, chismear, contender u otras situaciones.

La oración es la forma de como podemos hablar directamente con el Padre para levantar peticiones, acciones de gracias e intercesiones; es decir que el discipulado hace que tengamos comunión con Dios y que permanezcamos en ella.

En este punto es importante mencionar que el discipulado no es un servicio o culto, es decir que se tome tiempo para la alabanza, ministrar dones y recoger ofrendas, para ello se hacer los servicios regulares en donde no debemos dejar de congregarnos, como muchos tienen por costumbre (Hechos 10:25).

CONCLUSIÓN

Debemos comprender la importancia que tiene el discipulado en el desarrollo espiritual del cristiano, porque es una “herramienta” que el Señor ha dejado para que podamos aprender de Él, su Palabra, estar cerca de Él y tener su comunión intima; así como, compartir con nuestros hermanos y alcanzar las bendiciones que Dios tiene para nosotros.